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La dieta, como parte de una intervención terapéutica en el estilo de vida, incide en la prevención de la enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. En efecto, las directrices sobre dislipidemia1 de la Sociedad Europea de Cardiología/Sociedad Europea de Arteriosclerosis (SEC/SEA) enfatizan la importancia de los enfoques nutricionales, ya sea solos o como complemento de la farmacoterapia, para manejar la hipercolesterolemia y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Las recomendaciones actuales se centran en mejorar la calidad de la dieta mediante la exhortación al consumo de una dieta de tipo mediterráneo que incluya frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y pan, y pescado (especialmente pescado graso); la sustitución de las grasas saturadas por grasas no saturadas o monosaturadas y la eliminación de las grasas trans; la sustitución de los carbohidratos simples por carbohidratos complejos con un bajo índice glucémico; y la limitación del consumo de azúcar/fructuosa y alcohol. Pequeños cambios en la calidad de la dieta contribuyen a la reducción acumulada del riesgo de acontecimientos de enfermedad cardiovascular, algo que avalan hallazgos recientes en el marco del estudio PrediMed.2

También se dispone de pruebas recientes que apuntan a que se considere el papel de los alimentos funcionales¹ como parte de la dieta. El consumo de alimentos que contienen esteroles/estanoles vegetales o fibra vegetal (viscosa), como la de la avena, se ha asociado con reducciones modestas del colesterol de lipoproteína de baja densidad (c-LDL), y por tanto podría jugar un papel en el tratamiento de pacientes para quienes la evaluación del riesgo cardiovascular total no justifica el uso de la farmacoterapia. En efecto, la adopción de una dieta portafolio que incluya esteroles vegetales, fibra viscosa, proteínas de soja y frutos secos, ofrece la ventaja de una reducción acumulada del c-LDL del orden del 20 al 30 %, y por tanto puede representar uno de los mejores enfoques dietéticos para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.3

Las cuestiones clave relativas a la adopción de una dieta cardiosaludable son: 1) el cumplimiento a largo plazo y 2) el bajo coste. Una de las prioridades de investigación debe ser la cuestión de cómo asegurar el cambio dietético sostenible. Además, con el clima de austeridad que impera actualmente en Europa, el coste podría influir en detrimento de la selección de una dieta mediterránea. Ambos retos requieren la participación de investigadores de salud pública y de responsables de la elaboración de políticas, para asegurar la optimización de los beneficios de la intervención dietética.

1. Reiner Z, Catapano AL, De Backer G, Graham I, Taskinen MR, Wiklund O, Agewall S, Alegria E, Chapman MJ, Durrington P, Erdine S, Halcox J, Hobbs R, Kjekshus J, Filardi PP, Riccardi G, Storey RF, 1. Wood D. ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: the Task Force for the management of dyslipidaemias of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Atherosclerosis Society (EAS). Eur Heart J 2011;32:1769-818.

2. Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, Covas MI, Corella D, Arós F, Gómez-Gracia E, Ruiz-Gutiérrez V, Fiol M, Lapetra J, Lamuela-Raventos RM, Serra-Majem L, Pintó X, Basora J, Muñoz MA, Sorlí JV, Martínez JA, Martínez-González MA; Investigadores del estudio PREDIMED. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. N Engl J Med 2013;368:1279-90.

3. Ramprasath VR, Jenkins DJ, Lamarche B, Kendall CW, Faulkner D, Cermakova L, Couture P, Ireland C, Abdulnour S, Patel D, Bashyam B, Srichaikul K, de SR, Vidgen E, Josse RG, Leiter LA, Connelly PW, Frohlich J, Jones PJ. Consumption of a dietary portfolio of cholesterol lowering foods improves blood lipids without affecting concentrations of fat soluble compounds. Nutr J 2014; 13:101.

Referencias:

Gabriele Riccardi is Professor of Endocrinology and Metabolic Diseases, and Head of the Diabetes, Nutrition and Metabolism Unit, Federico II University, Naples, Italy. He is currently President of the Italian Diabetes Research Foundation. He is an International Fellow of the American Heart Association and member of the Joint Committee of the European Society of Cardiology and the European Atherosclerosis Society for the Guidelines on Management of Dyslipidaemias.

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La mejora de la salud metabólica de las madres antes del embarazo, mediante estrategias de pérdida de peso o simples cambios de dieta, puede afectar positivamente a los hijos No hay duda de que el estilo de vida ha contribuido a la pandemia de la obesidad y la diabetes de tipo 2. Sin embargo, también hay cada vez más pruebas de que la nutrición en determinadas etapas fundamentales del desarrollo en las primeras etapas de la vida "programan" a las personas para que posteriormente desarrollen el síndrome metabólico.

 De hecho, los datos epidemiológicos respaldan la relación de la obesidad materna y la nutrición durante el embarazo con la obesidad en los hijos. Además, gran cantidad de modelos animales parecen demostrar en la descendencia de forma consistente un fenotipo común de hiperfagia, resistencia a la insulina e hipertensión presentes antes del desarrollo de un aumento de la adiposidad, lo que sugiere una programación independiente de estos sistemas en respuesta a la nutrición excesiva de la madre.

Más recientemente, la investigación sobre los mecanismos epigenéticos en la enfermedad humana ha demostrado que la nutrición de las primeras etapas de la vida afecta a la modificación epigenética. También hay datos nuevos que respaldan los efectos transgeneracionales de la obesidad y la dieta. Esto podría ayudar a explicar la creciente prevalencia de la obesidad generación tras generación, aunque los mecanismos subyacentes aún se tienen que dilucidar completamente.

La investigación de las contribuciones relativas de los periodos fetal y posnatal es claramente relevante para el desarrollo de estrategias de intervención. Los datos derivados de estudios con animales sugieren que las estrategias de pérdida de peso o simples cambios en la dieta para mejorar la salud metabólica de las madres antes del embarazo pueden tener un impacto positivo en los hijos. Por último, es fundamental concientizar a la población sobre la importancia de una dieta equilibrada antes y durante el embarazo para reducir el riesgo de enfermedades cardiometabólicas en generaciones futuras.

Autores

Suzanne Ozanne is Professor of Developmental Endocrinology and a British Heart Foundation Senior Fellow, in the Department of Clinical Biochemistry, University of Cambridge. Her research interests focus on understanding the relationship between suboptimal early nutrition and later risk of diseases such as type 2 diabetes, obesity and cardiovascular disease. She has authored over 130 papers on the early origins of health and disease and is a council member of the Society for the Developmental Origins of Health and Disease.

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En la actualidad las enfermedades que mas devastan a la humanidad son las cardiovasculares, hay un factor muy común que esta alterado en un sinnúmero de ellas y nos referimos a el endotelio vascular y su función, a continuación le dejamos algunos datos de interés general para abordar adecuadamente esta condición en nuestros pacientes.

Función endotelial

El endotelio es el órgano más grande de la economía, pesa 1,8 kg y mide alrededor de 700 m2, equivalente a la superficie de dos canchas de tenis, no solamente actúa como una barrera mecánica entre la sangre y el vaso arterial, sino también como una glándula autocrina, paracrina y endocrina. Este órgano de células planas y unicelulares es capaz de regular el tono arterial, la proliferación del músculo liso, la agregación plaquetaria, la adhesión de los monocitos, la hemostasias, la trombólisis, la inflamación, algunas respuestas inmunes y la producción de radicales libres.
Las sustancias vasodilatadoras secretadas por el endotelio son: el óxido nítrico (ON), la prostaciclina, la bradicinina y el factor hiperpolarizante, mientras que las sustancias vasoconstrictoras de origen endotelial son: la endotelina 1, el tromboxano y la activación de la angiotensina II por la enzima conversora que se expresa en la célula endotelial. La hormona predominantemente vasodilatadora es el ON que actúa liberando guanosín monofosfato cíclico en la célula muscular lisa. De modo que la función del endotelio vascular juega un papel primordial no solo en la génesis de la aterosclerosis sino también en la hipertensión y la insuficiencia cardíaca congestiva.

Sustratos y condiciones que mejoran la función endotelial:

  •   Soya
  •   L-arginina
  •   Citrulina.
  •   Vino tinto
  •   Cerveza
  •   Estrógenos
  •   Antioxidantes. Vitamina E + Vit C, Pycnogenol etc
  •   Acidos grasos omega-3 de calidad y con dosis de 3 a 7 gramos
  •   Suspensión del hábito de fumar
  •   Ejercicio fisico
  •   Reducción de homocisteína plasmática.
  •   Evitar la expresión de la Lpa.
  • Controlar fibrinógeno, Pai 1 y Pcr ultrasensible
  • Granada
  • Niacian
  • Cúrcuma
  • Boswelia
  • Dieta anti-inflamatoria
  • Valores hormonales fisiológicos como testosterona

Función endotelial y ácidos grasos omega-3

Para investigar cómo los ácidos grasos omega-3 modifican la función endotelial, se hizo un trabajo muy bonito, también del año 2001, en el cual se incubaron células endoteliales in vitro, en este caso con ácido eicosapentaenoico, y se observó que se producía un incremento en la producción de NO en comparación con el control. Asimismo, en ese trabajo se evaluó el efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre la NO sintetasa endotelial asociada a la membrana. Esta enzima se encuentra inactiva en la membrana de la célula endotelial, asociada con una proteína llamada caveolina. Cuando se activa la enzima, se separa de la caveolina, migra hacia el citosol y aumenta la producción de NO. La bradiquinina produce este efecto al aumentar el calcio intracelular y en este estudio los ácidos grasos omega-3 tuvieron el mismo efecto que la bradiquinina, con un efecto notablemente distinto del control. Por lo tanto, el efecto de los ácidos grasos omega-3 estaría dado en parte por una activación de la NO sintetasa endotelial.

En otro trabajo, se midió el efecto de los ácidos grasos sobre la expresión de moléculas de adhesión, en este caso de ICAM-1. Se incubaron células endoteliales y se las estimuló para que produjeran estas moléculas de adhesión. Al incubar con grasas saturadas, no se produjo ningún cambio en la expresión de moléculas de adhesión, pero, cuando se incubaron con grasas poliinsaturadas, se produjo una inhibición de la expresión del ICAM, y lo más interesante fue que el grado de inhibición fue mayor, a mayor número de dobles enlaces del ácido graso poliinsaturado, de modo que el docosahexaenoico fue el ácido graso que tuvo el mayor efecto inhibitorio en la expresión del ICAM. Se dedujo que la presencia de dobles enlaces es un requisito estructural importante para este efecto vascular. Todos ellos presentaron disfunción endotelial e incluso algunos de ellos tuvieron
vasoconstricción paradójica. Después se les mantuvo esta dieta hipergrasa y alta en colesterol, pero se les permitió tomar dos copas de vino tinto al día, con lo que se observó un cambio importante, en cuanto a la función endotelial, evaluada por dilatación mediada por flujo en la arteria braquial.

Referencias
Keys A y cols.; Am J Epidemiol 124: 1986.
De Lorgeril M y cols. Circulation 99: 1999.
Ludmer PL y cols. NEJM 315, 1986.
Goodfellow J y cols. JACC 35; 2000.
Omura M y cols FEBS Letters 2001; 487.
De Caterina R y cols. J LR 39; 1998.
Plotnick GD y cols. JAMA 278: 1997.
De Roos NM y cols: Arterioscler Thromb Vasc Biol. 21:2001.
Ong PJL. Lancet 354,1999.
Vogel RA y cols. J Am Coll Cardiol 33; 1999 (Abstr).
Herrera MD y cols Br J Nutr 86; 2001.
Pérez-Jiménez y cols. Atherosclerosis 145:1999.
Kugiyama K y cols JACC 33; 1999.
Andriambeloson E y cols. Br J of Pharmacol 1997; 120.
Cuevas AM y cols. Lipids 35: 2000.
Doshi SN y cols Arterioscler Thromb Vasc Biol 21; 2001.
Fuentes F y cols. Ann Intern Med 134; 2000.

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